viernes, 4 de junio de 2021

Aquel sofá

 Cuánto me gustaba aquel sofá! Tantas siestas, tantos sueños, tanta música escuchada,
tanto descanso...
Era mi sofá preferido y aquel día estaba sumido en un profundo sueño. Estaba tranquilo, feliz en ese mundo onírico en el que, cuando despiertas no recuerdas nada, sólo experimentas esa sensación plcentera de haber descansado a gusto. Pero en un momento determinado, entré en un sueño extraño. Estaba en un campo de batalla, todo eran bombas, estallidos, heridos, balas a mi alrededor. No formaba parte de ningún bando de los contendientes, pero estaba al medio y las balas pasaban silbando a mi lado. Era terrible tanta destrucción y tanto peligro. Era un tiempo pasado, lo sé por la vestimente militar, de al menos cien años. De repente desperté sobresaltado y sudado, pues me di cuenta que hacía calor. Me quité la fina colcha que me había colocado encima y me volví, al momento, a quedar dormido. Y ya todo transcurrió sin ningún nuevo incidente.
A los pocos días volvía a utilizar el sofá y esta vez para descansar y hacer la siesta. Cuando me quedé dormido, empecé a soñar de nuevo, esta vez era una época futurista: trajes espaciales, cabinas de teletransportación, robots que hacían el papel de los humanos y otra vez una guerra entre humanos, humanoides, robots, alienígenas y yo en medio de disparos de armas laser y de desintegración total. Era como un espectador que no actuaba ni podía hacerlo, sólo mirar. Y así fue todo el sueño hasta que desperté.
Un día paseando por las afueras de mi ciudad y después de largo rato,
me eché debajo de la sombra de un árbol, sobre la hierba a descansar. Conducido por el silencio, la suave brisa y el canto de algún pajarillo,
me quedé dormido. Y empezó un sueño que se convirtió en pesadilla macabra, en la cual corría por la calle, entre bombas y gente muriendo, pero muriendo no sólo por las deflagraciones si no por un virus que estaba asolando los países a nivel mundial. Vi a gente portando mascarillas que corría asustada por las bombas y las balas, pero aún más por el contacto con los demás.
Pregunté que ocurría que la gente se cubría boca y nariz con mascarillas y se quedaban mirándome atónitos, pero más atónito estaba yo, parecía una copia de la realidad actual. Me acerqué a un dispensario improvisado donde se hacinaban las camillas separadas por sábanas a modo de separación y pedí una mascarilla, la cual me proporcionaron con la consiguiente reprimenda por no llevarla. Quise explicarme pero no era hora de explicar nada, sólo de intentar huir de aquella pesadilla y ponerme a salvo. Un trozo de periódico, escrito en Inglés, de aquella época medio tapado entre escombros me dio la respuesta. Era la Primera Guerra Mundial y una pandemia, la del virus influenza virus A subtipo H1N1  o más conocido como Gripe Española, que mató a cincuenta millones de personas en todo el mundo, tres veces más que la propia guerra. Era desolador, tenía ansiedad y no podía respirar. De repente desperté en el sofá de mi casa. Había sido otro sueño desde mi sofá favorito? No, la respuesta estaba en mi boca, desperté con una mascarilla en la boca y no era como las que utilizamos ahora. Si no había sido un sueño... Qué había ocurrido? Y otro extraño detalle, si el trozo de periódico estaba escrito en Inglés...Por qué me habían hablado en Español si ni España ni América Latina participaron en la contienda?

© José L. Asensi     04/06/2021


6 comentarios:

  1. Buen relato amigo. Tenemos sueños muy ingratos convertidos en pesadillas que, al despertar nos encontramos aliviados al comprobar que todo fue un sueño.
    Un abrazo y buen fin de semana amigo mío.

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    1. Muchas gracias Juan.
      En efecto,menos mal que sólo son sueños.
      Un abrazo,amigo.Feliz fin de semana.

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  2. ¡Qué tales pesadillas tan raras,! José Luis. Tienes mucha imaginación, te diré que el sueño futurista con robots es el que más me impactó...porque me temo que así será algún día...pero por suerte nosotros ya no estaremos en la tierra. Dios no lo quiera...cada vez este planeta se vuelve más peligroso. Muy buen relato, que felicito. Abrazos desde Lima Perú.

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  3. Muchas gracias Ingrid.
    Los relatos son fantasías de la mente. Aunque es verdad,el planeta,cada vez está más enfermo en todos los sentidos.
    Abrazos,amiga.Feliz fin de semana.

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  4. En aquel sofá se tienen sueños extraños... Un relato muy bueno amigo. Saludos.

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  5. Muchas gracias Sandra.
    Tendré que evitar ese sofá.
    Saludos,amiga.

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